Dosificación de helado sin que se derrita
La producción de helado se mueve en un margen muy estrecho. Si la temperatura es demasiado alta, el producto se derrite antes de llegar a los envases; si es demasiado baja, no fluye a través de los equipos de dosificación. Si a esto le sumamos la variedad de productos —desde el gelato denso hasta el helado suave y aireado, o desde la suave vainilla hasta el Rocky Road con frutos secos y trozos de chocolate—, nos encontramos ante un proceso que requiere equipos diseñados específicamente para productos congelados.
Servir helado a mano funciona bien en un mostrador de atención al cliente, pero el sistema deja de ser viable cuando se trata de llenar envases de medio litro para la venta minorista, dosificar porciones en vasos para servicios de alimentación o rellenar conos para una línea de productos envasados. La falta de uniformidad —con envases compactos frente a otros con huecos de aire— genera problemas tanto de presentación como de cumplimiento del peso neto. Además, la velocidad de producción queda limitada por el ritmo al que una persona puede servir el helado sin que se le entumezcan las manos.
Por qué los productos congelados requieren equipos diferentes
El helado no se comporta igual que la masa para pasteles o el yogur; la baja temperatura lo hace más espeso y difícil de manipular. El helado suave fluye con mayor facilidad, pero se derrite rápidamente si el equipo genera calor por fricción. El gelato se sitúa en un punto intermedio. Además, si se incorporan ingredientes adicionales —como masa de galleta, trozos de brownie, vetas de fruta o trocitos de dulce—, se requiere un equipo capaz de procesar estas inclusiones sin atascarse ni deshacerlas.
Nuestras dosificadoras están diseñadas para trabajar con productos congelados a temperatura de producción. Transportan el helado con suavidad, evitando el exceso de fricción que provocaría su derretimiento. El tamaño de las boquillas se ajusta según el producto: desde un sorbete de textura lisa hasta un helado de menta con trocitos de chocolate. Además, gracias al sistema volumétrico, se obtienen porciones uniformes independientemente de la cantidad de aire incorporado a la mezcla base; un aspecto fundamental, dado que un helado tipo soft-serve puede tener un 50 % de overrun (aumento de volumen por aire), mientras que un helado premium podría tener solo un 20 %.
De heladería a planta de producción
Una heladería artesanal que elabora diariamente pequeñas cantidades de sabores de temporada tiene necesidades distintas a las de una instalación que produce miles de envases por turno. Las máquinas Mini-Fill (tanto las eléctricas como las electroneumáticas) gestionan eficazmente los cambios frecuentes de sabor, permitiendo pasar del pistacho a la stracciatella o al sorbete de limón sin necesidad de una limpieza exhaustiva entre lotes. Su diseño compacto permite instalarlas en espacios reducidos, un factor clave cuando se trabaja en cámaras frigoríficas o se busca optimizar el espacio en la planta de producción.
Para operaciones de mayor volumen, la Beltop Uno procesa eficientemente diversos tipos de helado —duro, suave, gelato y sorbete— utilizando la misma máquina mediante ajustes de parámetros. Y cuando se escala la producción a gran nivel, el ajuste neumático de altura y la mayor capacidad de la Bellift mantienen el ritmo de trabajo durante ciclos prolongados, evitando la necesidad de rellenar constantemente.